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domingo, 8 de febrero de 2015

Siempre he podido contar contigo.(baul)

Y si nos paramos a pensar, es increíble lo que llega a esconder dentro esa bola de algodón. Hay algo en su suave tacto que nos llama la atención desde bien pequeños, cuando no entendemos el porqué de muchas cosas de la vida pero si llegamos a entender que si la abrazamos estamos protegidos. Y nadie en este mundo nos ha dicho que eso sea así, que sea ella quien nos proteja si nos pasa algo, porque realmente no es así. 

Cada día estamos buscando su calor en este invierno frío y su frió en pleno verano, y con ella nos damos cuenta de que ella nunca falla, que de nuevo cuando entras en tus cuatro paredes la ves ahí encima de su vida dispuesta una vez más a estar a tu lado las horas que tu desees.
 Sin mirarla, tan solo con tocarla, abrazarla, somos capaces de encontrar en ella nuestro hueco interior, ese hueco interior en el que guardamos todos nuestros pedacitos, esos pedacitos que nos hacen grandes día a día, pedacitos que nos hacen crecer a base de caídas.

Aparecen de golpe y de frente encima de tu cama, no sabes ni de dónde vienen ni a donde van pero ahora están ahí, en tu lugar, en tu mundo dispuestos a darte la comodidad y la tranquilidad para compartir con ellos cada uno de tus sueños.

Caídas y más caídas, piedras y más piedras, eso es la vida, eso es lo que llena ese pequeño hueco de nuestro interior. Ese hueco que esconde cosas que solo nosotros sabemos, que esconde un qué y un porqué de cada cosa que hacemos, que nos hace dudar y plantear las cosas mucho rato antes de hacer algo, ese pequeño hueco que nos enseña que si algo quieres algo cuesta. 

Y es ella de nuevo la que aparece para decirle a ese hueco que explote ante ella, que derrame todas las lágrimas que necesites, que le dé el golpe que haga falta para tranquilizarle o que simplemente le abrace con toda la fuerza que tenga.
 Porque yo soy el primero que llego a casa con una sonrisa, muestro a mi madre una felicidad que creía inexistente y de camino a mis cuatro paredes agacho la cabeza para terminar, encima de esa cama, y antes de dormir me empiezan a sudar los ojos abrazado a ella. 

Palabras que desaparecen entre su tela, miles de lágrimas que esconde en cada una de mis caídas, y con él paso del tiempo me atrevo a deciros que le tengo un cariño especial, que puedo derramar y explotar hasta ese punto en el que sea ella , quien me dé la tranquilidad para dormirme abrazado a ella, dejarme soñar.


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