Pues como te puedes imaginar este blog se alimenta de comentarios, y siempre tiene un hambre insaciable ...
Para bien o para mal estaría genial que me comentases dándome tu opinión, ni te imaginas cuánto te lo agradezco :)

domingo, 25 de febrero de 2018

Abre tu equipaje


Hay muchos tipos de viajes: los viajes con grupo de amigos, viajes por trabajo, viajes en familia, viajes en solitario, viajes exprés, viajes de duración indeterminada y así muchos tipos de viajes más. Pero a lo que voy, bajas del tren, avión, autobús o coche y lo primero que haces casi de manera inconsciente es cerrar los ojos y recoger  una gran bocanada de aire fresco a modo de preparación para lo que está por llegar. Llevas tanto tiempo pensando y esperando, que ahora te parece casi imposible poderlo estar viviéndolo. 
Caminas a paso firme pero lo haces pensando continuamente en todas las cosas que te has propuesto hacer durante esta nueva aventura y como es normal, surgen las preguntas. Aunque una vez leí una frase que me impactó mucho y que puede venir a cuento: “Viajar es la respuesta, no importa cuál sea la pregunta”



¿Cómo describir la sensación que te recorre  cuando estás de viaje pero sin embargo, te sientes como en tu propia casa? Es extraño, pero la misma pregunta recoge la respuesta, existe una manera de definirlo a la perfección con una sola palabra: Hogar.

Si todo fuera tan sencillo, no apreciaríamos lo que cuesta llegar hasta la meta. Los caminos casi siempre son rectos, y hasta tienen atajos, pero tendemos a encararlos por donde más dificultades hay y en este caso no iba a ser menos.

Primero aparecen las dudas ante lo nuevo y desconocido. Esos pensamientos que a priori, nos impiden disfrutar al máximo del viaje, pero que al final,  poco a poco van desistiendo. A continuación llega la sorpresa. Sin esperarlo, todo va sucediendo mejor de lo imaginado, no todo es tan complicado como lo pintabas o como empezabas a creer y comienzas a ver todo de otra manera. Los paisajes, las calles, e incluso las personas que ves que vienen y van de un lado para otro, te resultan cada vez más increíbles, incluso, puede que intercambies palabra con alguna de ellas, que os conozcáis y que todo marque un antes y un después, pero eso es otro tema del que ya hablaré en otra ocasión. La sensación de bienestar es cada vez mayor y con el paso de los minutos las dudas se han ido transformando en ilusión. Ilusión por descubrir nuevos rincones, curiosidad por saber la historia que hay detrás de todo lo que ves,  pero también impaciencia por querer hacer todo eso y más, aunque sepas de antemano que eso es algo imposible.  Llega el punto culmen, tus ojos brillan y sabes que no es como en otras ocasiones. Esta vez es diferente, una alegría radiante se ha apoderado de ti. Miras a tú alrededor y todas aquellas fotografías esta vez son reales, todo está al alcance de tu mano.




¿Volverías de nuevo?

Paisajes, museos, iglesias, restaurantes, parques naturales, rutas guiadas pero en el fondo, sabes que la compañía también tiene gran parte de culpa de todo esto.  Tener la oportunidad de poder compartir estos momentos especiales, hace que con esas personas todo cambie y que se creen lazos aún más fuertes, sin importar el tipo de relación que tengas, ya sea de amor, de amistad o incluso familiar.

Siempre suele haber algún pequeño punto negativo. Independientemente de la duración de dicho viaje,  hay que sentirse emocionalmente preparado, ya que se puede hacer duro estar alejado de la gente que quieres y de tu día a día, aunque también es cierto que nunca tendrás que decir adiós si en realidad nunca te vas.  Pero la otra cara de la moneda puede causar justo el efecto contrario. Puedes tomar el viaje como una oportunidad para  perderte, para desconectar de todo y de todos, teniendo siempre presente que te puedes despojar de todo, menos de ti mismo, eso sí.



Llega el momento de  volver y sientes que pase el tiempo que pase, ya nada va a ser lo mismo. Irremediablemente  habrás creado miles de recuerdos, los cuales ya no podrás olvidar, y siempre que hagas memoria parecerá que revives de nuevo todos esos momentos. Lo que si sabemos con certeza es que el mejor de los viajes siempre es el próximo.  

Estoy convencido de que sin querer, en estos instantes, mientras te encuentras leyendo todo esto, por tu cabeza están empezando a rondar  esa lista de lugares pendientes aún por visitar ¿A que si? Pues no lo pienses mucho  ¿Para cuándo una próxima vez?


Porque lo bonito de todo esto es tener la oportunidad de pisar Finisterre y sentir como el fuerte viento te golpea mientras observas como poco a poco, a lo lejos, el sol va desapareciendo como si todo pareciese irreal. Que llegue semana santa y poder sentir en primera persona la pasión que se respira en el ambiente después de tanto tiempo preparando las procesiones. Que no haga falta que sea verano para perderse en la costa de cualquier playa y poder dibujar nombres sobre la orilla del mar.  Es sentirse un niño de nuevo al estar viendo cortilandia y poder ver reflejado en los ojos de quién tienes a tu lado, el verdadero significado de la palabra ilusión y sentir un pequeño escalofrió. Y en general, todos aquellos momentos donde  te hagan sentir como en casa.



Al final tienes que darte cuenta de que estas pasando el tiempo como tú quieres, donde tú quieres y con quien tú quieres. Esa es la clave para encontrar la felicidad. Y la vida no deja de ser eso mismo…Un viaje.


Espero llegar a tiempo, porque tengo algo que decirte.
No me importa la fecha y si te digo la verdad, tampoco el lugar, pero si por tu cabeza ya está rondando un próximo destino…
Tenme cerca, muy cerca. 
No me sueltes, no te olvides de mí. 
Abre tu equipaje.
Llévame siempre contigo.



***Para el resto de España y del mundo tengo otra interminable lista, pero he decido dejar esta, con los Lugares pendientes y Recomendaciones dentro de Madrid
Una tarde por la puerta del Sol pisando el Kilómetro 0, plaza mayor y sus bocadillos de calamares o la gran vía, con visita obligatoria al templo de debod y algún espectáculo o musical. Paseo por el parque del retiro y también por el del El capricho. Visitas a los museos del prado, botánico y arqueológico. Visita alguno de los estadios de fútbol (preferiblemente el Wanda Metropolitano). Visita a la puerta de Alcalá, la estación de Atocha y si se puede, el teleférico.  Un día en el zoo o en Faunia y así podría seguir con bastantes más sitios como el palacio o el teatro real, pero como mínimo, creo que estás son visitas obligatorias.




domingo, 4 de febrero de 2018

Tres segundos



Antes de que digas nada debes saber que, si esta carta ha llegado en estos momentos a tus manos, no ha sido por casualidad. El día ha llegado y estás a punto de conseguirlo. Ni te imaginas lo orgullosa que me siento de ti.


Por favor, intenta leerla de una sola vez. Ya sé que te va a resultar algo extraña al principio, pero te prometo que cuando la termines, lograras comprender todo, pues ya te adelanto que ha sido escrita en varios de los tramos más importantes de toda mi vida.

Aunque lo has intentado en más de una ocasión, nunca hemos llegado a hablar de mi pasado y siempre he terminado por decirte que no era el momento. Está bien, ahora sí que creo que lo es.

Como tu bien sabes, ha tenido que pasar mucho tiempo para que haya asumido que, ante ciertas cosas, nadie puede hacer nada, nadie se libra por desgracia. No quiero que te asustes, ni mucho menos que te preocupes, pero debes saber algo sobre mí.

A ti jamás te lo he mencionado, pero mi mayor sueño siempre fue ser modelo y tengo el privilegio de haber podido ejercer de ello de manera profesional durante mucho tiempo. Mi otro gran sueño era el de poder ser madre.

Resulta una ironía, pero he tenido que vivir una serie de sucesos que me han hecho comprender lo caprichoso y a su vez, enrevesado que es el destino. Seguro que ya te lo habré mencionado, pero no quiero que te preocupes, todo está bien.

Para mantener el primer el sueño he tenido que renunciar al segundo durante mucho tiempo. Desfilar me ha mantenido en una nube, siempre ha sido mi mayor ilusión y no logro verme fuera de las pasarelas. Hace unas semanas sentí la llamada de tener que ser madre y por desgracia no son compatibles ambas opciones. He tenido que tomar la importante decisión de no pensar tanto las cosas y perseguir el segundo. No solo no lo he conseguido, sino que también me he quedado sin el primero… ¡maldito cáncer!

De verdad que no sé exactamente qué es lo que voy hacer, pero por el momento llevaré en silencio todo esto. Cuando comience el tratamiento no me quedará otra que decirlo, pero hasta entonces la batalla la llevare por dentro. Lo peor de todo es que no sé ya ni que pensar. No sé si es cierto o no, eso de que el tiempo da a cada uno lo que se merece, porque entonces necesito que alguien me recuerde lo que he hecho para tener que vivir esta pesadilla. En fin, prefiero ser positiva. La esperanza y la ilusión es lo último que se pierde y de eso sé bastante.

Desde que me detestasen el tumor en los ovarios y me dijesen que la posibilidad de tener hijos era de una entre cien, tuve que buscar otras alternativas y sin dudarlo recurrí a la adopción.

Como es de esperar, me encuentro en la tesitura de que, como yo, hay miles de personas apuntadas en una larga lista de espera, y aunque siendo realista, no debería de hacerme muchas ilusiones, sé que estás ahí y sé que algún día leerás todo esto.


En total me tuve que someter a 29 interminables quimios para erradicar todas las células malas, y fue justo a mitad del tratamiento, cuando empecé a sentirme tan debilitada a nivel general. Sin embargo, recibí la señal que me mandó la vida para agarrarme a ella.

Recibo la noticia, y en apenas tres segundos, me di cuenta de que eras tú mis ganas de vivir.

No nos hemos visto aun, pero siento la necesidad de mirarte a los ojos y ver en ellos las respuestas que tanto estoy necesitando encontrar. Necesito sentir cerca cada latido de tu corazón y cada suspiro, para sentirme totalmente curada. Si, te necesito, porque tenemos tanto que compartir, que me resulta imposible imaginar lo contrario.

Aunque no te lo creas, de no ser por las largas sesiones en el hospital, no he vuelto a pensar en nada relacionado con el cáncer. Solo tú, ocupas todo el espacio en mi mente. Rendirme no entra en ninguna de las opciones y sé que no va a poder conmigo, porque cuando sientes que tienes gente a tu lado que te quiere de corazón, te sientes invencible, y así es como me siento en estos momentos. Eso sí, en estos momentos me está costando incluso coger el bolígrafo con firmeza.

Estoy bien pequeña, y mejor que lo voy a estar, todo esto ya forma parte del pasado, pero debías saberlo.

Fuera nervios y fuera miedos. Sabes más que de sobra que lo harás increíble y que nos dejaras a todos con la boca abierta. Ahora me tienes que prometer que no derramaras ni una sola lágrima, que ya sabes que, si lo haces, estarás muy fea, y no queremos eso ninguna de las dos ¿a qué no?

Estoy terminando de escribir esta carta que ha permanecido incompleta todo este tiempo y tengo que aclararte algo. La vuelvo a leer y no puedo evitar emocionarme, pero ¿sabes una cosa? Siento la enorme fortuna de poder decir que me encuentro en mi mejor momento y prefiero ser positiva, me siento agradecida con el cáncer. Me ha hecho mucho más fuerte y valorar todo aún más si cabe. Me alegra haber vivido esta experiencia y seguir aquí para recordarla como una piedra más en todo ese camino que aún sigo recorriendo.

Ahora me toca a mí decir eso que tanto te gusta decir a ti: “qué bonita te queda esa sonrisa”. Y es que sé con total certeza que la mía se va a dibujar en estos momentos de manera instantánea al verte desfilar.

Por si no lo sabes, te lo recuerdo una vez más.

Me quedo contigo.

domingo, 14 de enero de 2018

Verdad, ante todo

Verdad... ¿Que esconde en realidad esta palabra? Aparentemente tan simple, pero sin embargo tan compleja a su vez. Que necesaria es y que poco la sabemos valorar, es una pena, pero no hay más “verdad” que ella misma. No somos conscientes muchas veces, pero cuando sentimos que nos falta la buscamos de manera desesperada ya que, aunque sepamos de antemano que duele, el dolor será siempre menor que el de cualquier mentira. En realidad, es un dolor distinto, un dolor instantáneo. Cuando alguien te golpea con la verdad, lo hace por tu bien, lo hace para abrirte los ojos, para que logres reaccionar de una vez. El serio problema aparece cuando nos intentan ocultar esa misma verdad. Ahí es cuando la mentira coge las riendas y nos va matando lentamente, nos hace ver cosas que no son. Son capaces de llenarnos la cabeza de ilusiones y miles de preguntas sin responder y cuando menos te lo esperas, la verdad aparece -porque siempre aparece- y te golpea con brusquedad de nuevo contra la realidad o, dicho de otro modo, te baja de las nubes. ¿No será ir mejor con la verdad por delante? Si total, de una manera o de otra todo termina sabiéndose asique al final lo mejor será no empeorar las cosas más de lo que están.
Algo mucho peor si cabe es, cuando tú de antemano conoces cualquier verdad, pero la otra persona se esfuerza por hacerte creer lo contrario, hasta al punto de hacerte incluso dudar de la realidad. Triste, sí, pero hoy en día bastante habitual. Es muy sencillo ofrecer lo que los demás quieren escuchar con tal de conseguir algo, aunque eso suponga encadenar mentira tras mentira y terminar destrozando los sentimientos de los demás, total, mientras quedemos satisfechos nosotros… a los demás que les den ¡Pues no! Porque si todos aplicamos esta filosofía de vida ¿Qué ejemplo vamos a dar a los más pequeños? Bueno, a los pequeños, a y a los no tan pequeños ya que muchos se guían de todo lo que le venden los demás, aunque todo sea humo e imposible de creer, y aquí volvemos otra vez a lo de ofrecer lo que los demás quieren escuchar. Al final todo es como un sube y baja de sentimientos, y las mentiras y los problemas de los que permanecen más arriba terminan salpicando a los que se encuentran más abajo.

Por eso nos da tanto miedo y nos cuesta creer cuándo damos por casualidad con alguien diferente al resto, alguien que nos demuestra ser tal como es, alguien auténtico, alguien de verdad. ¿Será de nuevo la misma estrategia que la estarán usando contra nosotros? Se activa automática la coraza, te niegas, te cierras en ti, pero poco a poco sin que tú puedas evitarlo parte todos tus esquemas y empiezas a sentir cosas. Despierta en ti nuevos sentimientos y sin darte cuenta esa misma coraza va volviéndose frágil, tanto, hasta el punto de que te das cuenta de que ya no hay marcha atrás, te ha vuelto a suceder.  El miedo sigue estando presente pero tan solo el tiempo será el que te hará ver qué si, que es así, que es de verdad y que no has estado fingiendo o de lo contrario, volverá a ser otra de tantas y las cicatrices tendrán una nueva compañera. Nunca tendremos la certeza de lo que será de verdad o no, si no la vida seria demasiado sencilla. Lo tendremos que ir descubriendo y sufriendo nosotros mismos. Sin embargo hay algo que sí que está en nuestras manos y es el hecho de aplicarnos el cuento y no hacer lo que no nos gustaría que nos hiciesen. ¿No es tan difícil de entender? ¿NO? Quieres algo sincero y duradero pues comienza a regalar tu verdad.  Voy a intentar profundizar más si cabe con dos palabras que son fundamentales para entenderlo todo a la perfección. Estas palabras son Lealtad y promesa. Con tan solo leerlas o pronunciarlas te entran hasta escalofríos ¿Verdad? Cierra los ojos un instante y ahora piensa en ella pero relacionándolas con cualquier cosa: amor, amistad, familia. Acojona ¿a que sí? Pues esta es tan solo una pequeña muestra de lo que esconde la palabra “verdad”.  Empieza a usarla más, compártela, regálala, llena tus días con ella y tu mundo y el de la gente que te rodea cambiara.